Esta es una de las leyendas urbanas más extrañas y bizarras
que te puedes encontrar en internet, ponte cómodo en tu sofá y prepárate para
el misterio.
En 1994 el DR. Don Harpen Mills asombró a su audiencia con
las implicaciones de una de las muertes más extrañas que te puedes imaginar.
El Dr. Harpen al estar haciendo la autopsia del suicidio de Ronald Opus concluyó que
murió de una herida de una bala en la cabeza.
Lo extraño y psicodélico de su caso es que el Sr. Opus no se
había suicidado de un disparo si no se había intentado suicidar aventándose del
edificio en donde vivía.
Es aquí donde el embrollo de la muerte más extraña de todos
los tiempos comienza.
El Sr. Opus había saltado desde lo alto de un edificio de
diez pisos con la intención de suicidarse.
Pero dejó una nota antes de lanzarse al vació, en la que
indicaba sus razones.
Al ir cayendo en el noveno piso su vida se interrumpió por
un disparo.
Uno de los presentes en la audiencia alzó la mano e
interrumpió el relato del Dr. Harpen diciendo: “Pero si una persona le disparó
entonces esto no sería un suicidio si no un homicidio”.
El Dr. Mills miró al asistente en silencio, y lo señaló con
un dedo y le dijo, -tiene usted toda la razón, pero aquí no termina la historia-.
La habitación del noveno piso desde donde se disparó la
escopeta había sido ocupada por un hombre mayor y su esposa, (estas personas
eran conocidas en el edificio por sus fuertes y alocadas discusiones). La
investigación dio como resultado que mientras mantenían una fuerte discusión, como
acostumbraban, él hombre mayor amenazó a su esposa con su escopeta.
El hombre estaba tan disgustado con su mujer que en un
arrebato de euforia apretó el gatillo, pero… lo que el señor no sabía es que su escopeta estaba cargada. Como
había declarado el señor a los investigadores. -.¡Esa escopeta NUNCA lo estaba!,
al menos él no había metido ninguna bala en ella por muchos años.
La esposa y el señor le dijeron a la policía que era una
vieja costumbre del señor amenazarla, a su esposa; con su escopeta descargada.
Su verdadera intención con ello sólo era amedrentar a su esposa, pero nunca con
la intención de matarla. Por lo tanto la muerte del Sr. Opus parecía ser un
accidente, es decir, el arma había sido cargada accidentalmente.
***Ojo, aquí viene el final inesperado.
La investigación posterior reveló, según versiones de un
testigo, que el hijo de la pareja había sido visto cargando la escopeta unas
semanas antes del fatal accidente.
Supuestamente la anciana había quitado todo el apoyo
financiero a su hijo y este, sabiendo de la propensión del viejo a apuntarle a
su madre, cargó el arma con la esperanza de que su padre la matara y así cobrar
un seguro en el cual aparecía como beneficiario.
El asesinato del Sr. Opus ahora era responsabilidad del hijo
de estos peleoneros señores.
Aquí viene el toque exquisito de la investigación.
En el juicio se descubrió que el hijo al que buscaban las
autoridades por el asesinato del señor, Ronald Opus, era el mismo Ronald Opus.
Se había deprimido tanto por la pobreza en la que vivía que
al ver que la muerte de su madre nunca llegaría, decidió suicidarse.
El señor Opus no contaba con que esa misma noche sus padres discutirían,
y que la escopeta sería utilizada en su contra por el mismo destino. El hijo se
había asesinado a si mismo, por lo tanto el forense cerró el caso como un suicidio.
Acabas de leer unas leyendas urbanas más misteriosas de
todos los tiempos, se cree que el DR. Don Harpen Mills sólo la inventó como una
explicación para sus alumnos, aunque existe una leyenda que circula en internet
la cual dice que es verdad.
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